La comarca alicantina del Alto Vinalopó, donde está situada la ciudad de Villena, cuenta con una población cercana los 53.000 habitantes, repartidos en siete municipios, siendo Villena, con 34.500 habitantes (65% sobre el total de la comarca), el más poblado de ellos.
La totalidad de nuestra comarca, junto con la del Medio Vinalopó, constituye, para la Consellería de Sanitat, el departamento de salud 18, con cabecera en Elda, donde se sitúa el Hospital Comarcal. El conjunto del departamento tiene una población de 250.000 habitantes, que se concentran, en su mayoría, las ciudades industriales de Elda y Petrer.
La población del departamento y de nuestra comarca se encuentra en un proceso de incremento acelerado por la inmigración, atraída por la sustitución de la mano de obra no cualificada, agrícola e industrial, y por los nuevos empleos en el sector de servicios y de la construcción.
En los último cinco años, más de 30.000 inmigrantes, en su mayoría extranjeros, han engrosado el censo del departamento; invirtiendo los proceso de despoblación y baja natalidad que habían sido preponderantes durante todo el siglo anterior.
Pese a la modernización y el aumento de la productividad, que la transformación económica de los últimos años ha traído la comarca, la economía local sigue siendo muy dependiente de unos pocos sectores industriales y extractivos (como el calzado y el mármol); lo que se traduce en considerables vaivenes de riqueza en seguimiento de los ciclos económicos propios de cada sector, sometidos a su vez a una feroz competencia internacional.
Dentro de este contexto, la ciudad de Villena, ha desarrollado en los diez últimos años una red bastante completa de recursos para las personas con enfermedad mental basada en la colaboración entre las distintas administraciones con competencias sobre el tema (Consellerías de Sanidad y Bienestar Social, la Exma. Diputación Provincial de Alicante y M.I. Ayuntamiento de Villena) y la participación de los familiares y afectados, a través de la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental del Alto Vinalopó, AFEPVI.
En el ámbito sanitario, la comarca cuenta con una única Unidad de Salud Mental (con dos psiquiatras, una psicóloga y una enfermera, todas ellas a jornada completa, y una trabajadora social a 1/5 de jornada); que junto con otras tres unidades (Elda, Petrer y Novelda-Aspe, de parecida configuración) forman los servicios sanitarios de Salud Mental en el departamento 18.
En este sentido, el más importante déficit sanitario del departamento, en relación con la salud mental, es la carencia de una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica; teniendo que realizar las hospitalizaciones en la Unidad de Agudos del Centro Dr. Esquerdo, dependiente de la Exma. Diputación Provincial y situado en Santa Faz, Alicante, a más de 70 Km de distancia de la comarca. Esta situación cambiará en breve, al estar en un avanzado estado de construcción una nueva ala del Hospital de Elda que albergará, entre otros servicios, una nueva Unidad de Hospitalización Psiquiátrica, con dieciocho camas.
Pero las personas que padecen una enfermedad mental no sólo tienen necesidades sanitarias. Con ser éstas importantes, la enfermedad mental se caracteriza por un curso crónico y provocar, en muchas ocasiones, una grave afectación o discapacidad, especialmente en las áreas de autoestima, capacidad de autocuidados, motivación y habilidades sociales o de relación interpersonal, que dificultan en sobremanera la independencia y realización personal, así como la integración social de las personas afectadas; incidiendo también gravemente en las relaciones familiares, al convertirse la persona enferma en un individuo dependiente, de forma inesperada y en una etapa, por lo general, juvenil.
Este problema se hizo realmente patente cuando, gracias al proceso de desinstitucionalización iniciado en los años ochenta del siglo pasado, las personas enfermas dejaron de ser tratadas en centros hospitalarios específicos (Hospitales Psiquiátricos, Manicomios), aisladas del resto de enfermos y en régimen de institucionalización permanente. Sin embargo, este proceso de cierre de instituciones asilares no fue parejo a la creación de recursos locales en los que atender a los enfermos devueltos a sus familias o que permanecían con ellas; trasladando la atención a la dependencia creada por la enfermedad de las instituciones tradicionales, que hasta el momento se habían hecho cargo de los enfermos, al seno de sus familias, sin proporcionales recursos nuevos o adicionales.
Es en este aspecto de atención a la dependencia en el que hemos podido desarrollar en Villena una red de atención más completa, aunque todavía insuficiente en algunos aspectos.
El impulso para la atención social de las personas con enfermedad mental parte de la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental del Alto Vinalopó, AFEPVI, formada como su nombre indica, por afectados y sus familiares, que, en 1996, motivados por el devastador efecto de la desinstitucionalización, comienzan a prestar servicios de atención psicosocial a un reducido grupo de afectados a través de la constitución de un TAPIS (Taller Prelaboral de Integración Social), subvencionado por la Consellería de Bienestar Social, y un Club de Ocio, con el fin de ofrecer una alternativa ocupacional y tiempo libre a sus asociados. Ambos recursos, atendidos por profesionales, se movían en la precariedad de las subvenciones anuales y la falta de especificidad o adaptación a la población que atendían.
En 1996, la Consellería de Bienestar Social (en aquel momento de Trabajo y Asuntos Sociales) asume las competencias sobre la atención no sanitaria de las personas con enfermedad mental y crea una nueva tipología de centros sociales específicos de atención, así como legisla el acceso de los afectados a los beneficios del reconocimiento de una minusvalía.
Los centros específicos que se crean en aquel momento atienden a tres grupos de necesidades básicas detectas inicialmente:
q Los C.R.I.S. (Centro de Rehabilitación e Integración Social), centros de atención ambulatoria dirigidos a lograr la rehabilitación o recuperación psicosocial de las personas con enfermedad mental a través de la realización de programas personalizados de intervención. Ofertando entre 50 y 70 plazas por centro.
q Los Centros de Día, orientados a ofrecer una alternativa de ocupacional y de convivencia, así como de respiro familiar, a aquellas personas gravemente afectadas. Con una oferta entorno a 15 plazas por centro.
q Los C.E.E.M. (Centro Específico para Enfermos Mentales), residencias específicas, con un máximo de 45 plazas, en las que atender a personas que, por su grave afectación, sus carencias de apoyo familiar o la inadecuación de este, precisan de una alternativa residencial.
Creada la nueva tipología de servicios, la asociación se pone a trabajar para lograr la apertura en Villena de algunos de estos recursos específicos y, para ello, recurre al M.I. Ayuntamiento de Villena, en el que encuentra una gran receptividad por parte de todos los grupos políticos que lo integran.
Esta receptividad se traduce en que en Villena, con titularidad municipal y con un convenio de gestión entre el ayuntamiento y la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental del Alto Vinalopó, se abra el primer C.R.I.S. de la provincia de Alicante (y el tercero en la Comunidad Valenciana) en diciembre de 1999; ofertando cincuenta, más adelante 53, plazas para la rehabilitación psicosocial.
La fórmula adoptada, titularidad municipal y gestión asociativa, tiene múltiples ventajas, que se traducen en una mejora de la calidad de las prestaciones asistenciales y de la gestión de este tipo de recursos.
Desde el punto de vista de la calidad de las prestaciones del centro, la inspección y evaluación de los servicios se realiza, a través de un triple filtro: el propio de la Consellería (como garante de la idoneidad del servicio en cuanto administración competente); el del ayuntamiento, a través de sus Servicios Sociales y la Concejalía de Bienestar Social, como responsable ante la Consellería y ante los ciudadanos; y el de la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental del Alto Vinalopó, que responde, ante sus asociados y ante los propios usuarios de sus servicios, de la gestión que realiza.
Este triple filtro implica a los usuarios del centro, sus familiares, las personas sensibilizadas que forman parte de la asociación, a los ciudadanos del municipio, a los técnicos de los servicios sociales y a los responsable políticos en los resultados de la rehabilitación, de forma que la recuperación e integración social de los afectados sea, en realidad, un mérito percibido y compartido por todos, y del que Villena se siente orgullosa.
Este tipo de convenio entre asociación y ayuntamiento permite dedicar la totalidad de los recursos económicos disponibles a la prestación del servicio, sin la intermediación de una gestión orientada al lucro, en un tipo de centro en donde la ausencia de grandes inversiones tecnológicas o inmobiliarias (como pueden ser los centros sanitarios o las residencias) hace menos necesario el recurso a la iniciativa privada con ánimo de lucro.
En paralelo a la apertura del C.R.I.S. Villena, en 2001 se produce, por una parte, la inauguración de una residencia privada que oferta, en su calidad de psicogeriátrico y con la autorización de la Consellería de Bienestar Social, 28 plazas residenciales concertadas para personas con enfermedad mental, atendiendo a una importante demanda de este tipo de recursos y demostrando que es posible compatibilizar la iniciativa privada y la gestión pública.
Por otra parte, en el mismo año y repitiendo el modelo iniciado con el C.R.I.S., el M.I. Ayuntamiento de Villena, la Consellería de Bienestar Social y AFEPVI, abren en Villena una Vivienda Tutelada para Hombres, que oferta cuatro plazas para personas con enfermedad mental grave, en un entorno doméstico de compañerismo y de integración social.
Ambos recursos, residencia y V.T.H., tratan de responder a la necesidad de disponer de una alternativa residencial a la familia para las personas con una enfermedad mental grave. Necesidad, en muchos casos, más acuciante que la de rehabilitación o recuperación, pues suele afectar a los casos más graves, con mayor deterioro o afectación o con un curso más largo de la enfermedad.
Tanto es así, que, en 2006 se abría una nueva residencia, con 45 plazas, y un centro de día, con 15, ambos en Elda, cabecera del departamento 18, construidos por la Generalitat Valenciana y gestionados, a través de un concurso público, por la misma empresa que ya lo hacía con el psicogeriátrico de Villena.
La oferta residencial se completa, en este año 2008, con una nueva Vivienda Tutelada en Villena, promovida por el M.I. Ayuntamiento, esta vez dirigida a mujeres con enfermedad mental, autorizada por la Consellería de Bienestar Social; con lo que el balance de plazas públicas ofertadas por la Consellería de Bienestar Social para personas con enfermedad mental del departamento sería el siguiente: C.R.I.S. (53), V.T. (8), Centros de Día (15), residencias (73); total: 149.
Aunque queda mucho por hacer, el modelo desarrollado en Villena, de colaboración entre las administraciones competentes y la asociación de afectados y familiares, ha demostrado una gran capacidad para lograr una oferta de servicios de rehabilitación e integración social por encima de la media, a pesar de las dificultades que un entorno rural y disperso crea a la prestación de servicios sociales especializados en régimen ambulatorio (como son las largas distancias que han de recorrer los usuarios diariamente para acudir a los servicios o la falta de implicación de los municipios más pequeños).
Así mismo, la concienciación social y la preparación profesional ligada a la prestación continuada de los servicios a personas con enfermedad mental por parte del municipio y las asociaciones, a propiciado el establecimiento de otros recursos de iniciativa privada; generando no sólo una mejora en la calidad de vida de los afectados, sino también un beneficio económico para la comarca gracias a los empleos de alta cualificación generados.
Por último, pero no menos importante, el desarrollo de todos estos recursos en Villena y el conjunto del Departamento 18, ha implicado una notable disminución del estigma social que acompaña a las enfermedades mentales, gracias a las continuas campañas de sensibilización realizadas en colaboración entre la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental del Alto Vinalopó, AFEPVI, y el M.I. Ayuntamiento de Villena, que, junto a otras entidades públicas y privadas, trufan el año de conferencias, actos lúdicos, cursos, jornadas, exposiciones, etc.; contribuyendo a un mejor conocimiento público sobre las enfermedades mentales y sobre las necesidades de las personas afectadas y sus familias.
La consideración de la enfermedades mentales como una enfermedad más, con sus peculiaridades, pero con su tratamiento, es un paso importante para la recuperación e integración social de las personas que las padecen. Afectados, familiares y administraciones, podemos hacer que el estigma o rechazo social sea pronto una cosa del pasado, como lo son ya los hospitales psiquiátricos, los asilos y los manicomios.